ESTOY ESTANCADO

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Muchas veces a lo largo de mi carrera como entrenador he escuchado esta frase a deportistas que se han acercado a mí para encontrar una solución a su falta de evolución. Ese ha sido el primer acierto. Y no me refiero a elegirme a mí, sino en tomar la decisión de cambiar algo.

Cuando pienso en ese punto en el que a lo largo de nuestra carrera deportiva seguramente nos encontremos en varias ocasiones, un punto en el que no conseguimos avanzar en pro de nuestro rendimiento deportivo, se me viene a la mente una escena cinematográfica y absurda.

Nos encontramos circulando por una carretera con nuestro auto, una carretera desierta y sin civilización, perdemos el control de nuestro vehículo y nos damos de frente contra el único árbol que había en todo el camino. Un árbol que nos impide seguir avanzando, mientras nosotros aceleramos y aceleramos, golpeamos el volante y escupimos todo tipo de improperios por nuestra boca por no ser capaces de avanzar. Pasa el tiempo y seguimos apretando el acelerador, y haciendo fuerza contra el árbol que sigue intacto y que no nos permite avanzar en nuestro camino. ¿Absurdo verdad? ¿Parece una locura?

Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Algo que ya dijo Albert Einstein en su momento.

Pues así nos encontramos en numerosas ocasiones en nuestra carrera deportiva empujando ese obstáculo con la obstinación de que algún día se retirará para permitirnos avanzar. 

La solución es más sencilla de lo que pueda parecer, solo es cuestión de analizar lo que nos impide avanzar, cambiar el rumbo que llevamos y emprender otro camino que nos lleve a nuestro objetivo, porque el que habíamos elegido había dejado de ser efectivo,… estaba el árbol.

Los motivos de estancamiento en nuestro deporte son muy fáciles de identificar. El primero es el no llevar una planificación correcta de nuestro entrenamiento. Al pasar el tiempo acabamos tendiendo a eso que tanto hemos oído, entrenar “por instinto”. Eso acaba siendo un fracaso, al igual que también lo es la no periodización de los entrenos. Cambiar el sistema de entrenamiento periódicamente. 

Es muy sencillo de explicar. Si siempre ejecuto un ejercicio de la misma manera con el mismo peso y el mismo número de repeticiones, mi cuerpo ya sabe que puede hacerlo. ¿Para qué se va a esforzar entonces en mejorar ninguna habilidad física si ya es capaz de solucionar esa demanda?  Cambiemos por tanto el estímulo y de esa forma obligaremos a nuestras habilidades a evolucionar.

Otro motivo muy específico de nuestro deporte es no cuidar correctamente nuestra alimentación. Pecamos de no dar los nutrientes adecuados en las proporciones correctas y en los momentos oportunos para que sirvan de herramienta a nuestro cuerpo en ese proceso de evolución.

Infravalorar el descanso y la recuperación podría ser otro de los motivos a tener en cuenta cuando nos estancamos. Está demostrado que la supercompensación se produce durante la recuperación tras un entrenamiento exigente. Permitamos ese descanso necesario entonces.

En definitiva, todo se reduce a fijar un plan acorde a nuestros objetivos, que ese plan evolucione y se periodice, quizás solo así consigamos superar ese estancamiento y seguir circulando hacia nuestros sueños, adquiriendo esas habilidades que nos permitan seguir esquivando árboles.

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