YO QUIERO UN PREPARADOR FÍSICO

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Hace unos años no existía esta costumbre en el estilo de vida Fitness. Era más común encontrarnos con la figura del monitor o instructor de los gimnasios, que atendía por igual a todo tipo de clientela, pero la exigencia cada día mayor de evolucionar en este deporte nos ha llevado al punto actual donde todo el que se inicia en el bodybuilding en algún momento decide poner su evolución en manos de un entrenador especializado que le dirija de manera personal todo su proceso deportivo. 

Evidentemente estamos en una época donde esto es un “boom”, con un crecimiento profesional desmesurado y por tanto con muchísimo intrusismo, mucho entrenador no cualificado y muchos timos y engaños. Algo que se antoja además peligroso cuando hablamos de una actividad que directamente está ligado a nuestra salud, así que me pregunto hoy; ¿Estamos eligiendo bien? ¿Qué distingue a un buen entrenador?

Actualmente la captación de clientes se realiza principalmente a través de las redes sociales, mediante técnicas de marketing digital el entrenador atrae al cliente, pero debe ser siempre el cliente quien sea capaz de cribar y saber elegir correctamente.

Un buen preparador debe ofrecerte un correcto asesoramiento nutricional, un seguimiento planificado y un plan de entrenamiento físico acorde a tus objetivos y cualidades. 

La primera pista que quiero darte es el precio porque un entrenador barato no suele ser un buen entrenador. Dirigir la carrera deportiva de una persona lleva su tiempo de trabajo y no se limita al rato de la entrevista o las horas del gimnasio, sino además a todo el proceso de adquirir conocimiento, estudiar cada caso de manera individual, mantenerse en continua formación; actividades que de algún modo hacen que la tarifa del buen entrenador destaque por no ser “barata”.

Bajo mi criterio un buen entrenador debe tener una “imagen” asociada a él, no solo una imagen física que demuestre los beneficios del estilo de vida que promulga, que la considero necesaria, sino además una imagen “empresarial” asociada, una marca cuidada y estudiada para provocar en el cliente ese efecto de seriedad y confianza tan necesaria en la relación deportista y entrenador.

Podría seguir definiendo al buen entrenador, pero será más fácil enumerar aquellos puntos que harán que te decantes por uno u otro, y básicamente son exigencias de debes poner sobre la mesa cuando te sientes por primera vez con tu futuro entrenador.

COMUNICACIÓN: Debes sentir que la forma de comunicarte contigo está a tu nivel, que entiendes perfectamente todo lo que dice, que explica con claridad y que no te quedan dudas al hablar con él, la comunicación mutua debe ser fluida.

CONOCIMIENTOS: Es evidente que debes exigirle a tu entrenador que esté correctamente formado y además que pueda con su experiencia profesional demostrar esos conocimientos.

COMPROMISO: Como si de una pareja se tratara, la relación con él debe basarse en un compromiso por ambas partes de discreción, motivación, colaboración, sinceridad mutua.

CALIDAD: Permitirte un entrenador para ti es un privilegio, un capricho, un lujo, algo prescindible en caso de apuro económico, así que si haces el esfuerzo, debes exigirle calidad, en sus documentos, en su forma de trabajar en su respuesta, en su entrega.

Pero sobre todo, por encima de cualquier exigencia lo más importante en esa relación que quieres comenzar se llama CONFIANZA. Debes sentir que puedes confiar en él desde el primer momento. Nunca te pongas en manos de alguien que no te “proyecta” confianza.  Usa este baremo que te he relatado a la hora de elegir a quien dirija tu carrera, ya bien sea de manera presencial o de manera online, y te aseguro que no te equivocarás, porque sé que CONFÍAS en mí, ya que has leído este artículo. 

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