CONCENTRACIÓN Y CONTROL

Cuando muchos de los que practicamos deporte de manera habitual nos acercamos a nuestro fisioterapeuta de cabecera, nos suele hablar con unos términos poco claros que la mayoría no acabamos de comprender. Nos hablan de control neuromuscular, de propiocepción, de neurotransmisores y de cosas por el estilo.

Por norma general el deportista común solo sabe hacer los ejercicios tal y como le han enseñado de una manera mecánica. Es decir, moviéndose tal y como en su día aprendió bien de su entrenador o bien con el sistema “copiar y pegar” de algún amigo o conocido.

Pero resulta que para hacer una actividad deportiva con seguridad y maximizando el progreso de nuestro rendimiento deportivo además de llevar un plan personalizado y programado hay que tener en cuenta esos términos de los que hablan los profesionales y voy a intentar explicarlo de una manera sencilla, tal y como suelo hacer en esta serie de artículos.

Nuestros músculos se componen de un conjunto de fibras, unos filamentos que se desplazan a lo largo del músculo en la dirección que marca el origen y la inserción del tejido. La única función real que puede ejercer un músculo es intentar atraer esa inserción al origen generando tensión en cada uno de esos filamentos o fibras. Para eso una neurona de nuestro cerebro, se encarga de dar la orden a un grupo determinado de fibras de un músculo para que se contraigan y faciliten ese movimiento.  Pues bien, esa comunicación que se produce en la mayoría de los casos de manera involuntaria entre esas fibras y nuestras neuronas, es lo que comúnmente llamamos conexión mente-músculo. Es decir, esa relación a la que los profesionales del deporte hacen tanta mención.

Porque es evidente que mejorar ese control y ser conscientes en cada momento del ejercicio que realizamos y de las órdenes que nuestro cerebro envía a nuestro sistema locomotor nos ayudará no solo a mejorar el rendimiento de cada entrenamiento sino a evitar muchas de las lesiones más comunes por falta de concentración.

Muchos deportistas pasarán por su vida en activo sin entender nada de toda esta historia, por mucho que sus entrenadores o fisioterapeutas les hagan hincapié a diario, y será una pena, porque estarán perdiendo la oportunidad de progresar de una manera más eficiente y segura.

Si eres de los que a diario realiza alguna actividad deportiva te propongo que en tu próximo entrenamiento hagas una prueba muy sencilla. Siéntate unos minutos frente al escenario de tu entrenamiento, y repasa mentalmente todos y cada uno de los ejercicios que vas a realizar, ejecútalos en tu mente e imagínate la ejecución correcta, y cuando te sientas con la mente despejada de tus problemas del día a día y estés totalmente decidido en que vas a darle a tu cuerpo el trabajo físico programado, lánzate al entrenamiento y seguro que te acordarás de mi ese día, porque las sensaciones serán muy positivas y gratificantes, créeme.

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