El arte de observar

Desde mi rincón intentando pasar inadvertido, tras mi gorra, mi equipo de trabajo y refugiado en la música que reproduce mi dispositivo portátil, los observo.

En su hábitat, el gran macho observa y vigila su territorio con ese aura de superioridad que su espalda plateada le otorga.

Por la zona, varias hembras jóvenes realizan sus rutinas diarias con interés pero sin la eficacia necesaria.

Curiosamente varios machos jóvenes de cuidado pelaje merodean a las escasas hembras buscando la aceptación de las jóvenes, pero son ignorados en sus continuos acercamientos y pavoneos.

En un instante concreto una de esas jóvenes realiza un gesto de aprobación hacia uno de los jóvenes más apuestos pero descubre que este tiene interés también por jóvenes de su mismo sexo, aún así se intuye comunicación entre ellos.

En ese momento el gran macho alpha se despereza de su letargo y se lanza a pasear por sus dominios, atiende a las hembras pero ignora a todos los machos y si alguno intenta acercarse lo intimida con su mirada apartandole de su camino.

La vida sigue, pero yo he acabado mi rutina, última serie, estiramos y para casa que tengo una tarde entretenida por delante.

Mañana volveremos al gimnasio.

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