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bodybuilding = anti-envejecimiento

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Recientemente publicaba en redes sociales una conversación con un compañero de entrenamiento donde indicaba que el deporte que practico, el culturismo (o el bodybuilding) o simplemente el estilo de vida fitness, que combina una alimentación controlada, un ejercicio físico constante y una suplementación adecuada era una de las vías más interesantes para la lucha contra el envejecimiento. 

Pero quizás por el carácter “físico” de este estilo de vida, nos quedamos ahí, en un envejecimiento visual, en evitar un deterioro físico, piel, cabello, articulaciones, etc…  Algo que aunque es cierto, quizás por el momento en el que estoy a nivel personal no le doy la misma importancia que al deterioro mental por el paso de la edad. Es ahí donde quiero centrar este texto, en definir  el “bodybuilding” como una vía válida en la lucha del anti-envejecimiento mental, del deterioro cognitivo, de las capacidades neurológicas, y en definitiva de sentirnos jóvenes mentalmente. 

El ejercicio físico tiene grandes beneficios para nuestro cerebro y puede mejorar nuestra salud mental. Haciendo deporte mejoramos el flujo sanguíneo, la oxigenación del cerebro y aumentamos la producción de neurotrofinas (proteínas implicadas en la supervivencia de las neuronas). 

A nivel hormonal además el ejercicio físico ayuda en la activación de más de 50 hormonas diferentes. Principalmente las más directas con nuestra salud mental, la dopamina, la serotonina y la endorfina.

La “dopamina” produce sensación de placer y es la culpable de engancharnos al ejercicio, mejorando además las capacidades de aprendizaje y de memoria.

La “serotonina” se encarga de permitirnos regular el descanso, y el apetito, de generarnos sentamientos positivos y elevar nuestra autoestima. Hablamos por tanto de un antidepresivo natural.

La “endorfina” o morfina natural, con potentes efectos analgésicos y ansiolíticos sobre nuestro cuerpo, reduciendo la sensación de dolor y anulando emociones negativas.

Y si nos vamos a la alimentación sobra decir que hablamos de una alimentación sana y equilibrada, más que demostrado la reducción de la incidencia del deterioro cognitivo y muy probablemente la conversión de este a demencia.

En cuanto a vitaminas como la E o el grupo B muy asociados con la prevención del deterioro, gracias a los potentes efectos antioxidantes, suplementos que no suelen faltar en nuestra programación. A los que sumamos el Ácido Alfa Lipoico o la N-Acetylcisteina.

Los ácidos grasos Omega-3 se asociación también a un efecto beneficioso para las funciones cognitivas por la famosa permeabilidad a nivel membranas celulares y el funcionamiento neuronal. Fosfolípidos como las fosfatidilcolina o la fosfatildiserina están muy estudiados para favorecer la mejora cognitiva, últimamente, presentes en productos peri-entrenamiento.

También tenemos a nuestro alcance el Ginkgo Biloba, con efectos sobre la vascularización cerebral.

Ácido fólico, Colina inositol, Selenio, Melatonina, son suplementos nutricionales directamente relacionados también con evidencias científicas en la lucha con el anti-envejecimiento cerebral y retrasar los profesos negativos de la edad en la salud mental. 

Y esto es solo una muestra de tantos y tantos suplementos que demuestran que podemos seguir luchando contra el inevitable deterioro que el paso del tiempo ocasiona en nuestra “cabeza”. 

A priori, plantearse el paso del tiempo con el “fitness” como protagonista de nuestro día a día, quizás sea la mejor elección de cara a tener una segunda mitad de nuestra vida donde nos sigamos sintiendo muy jóvenes.

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